BIENESTAR
Para mí, cuidar de mí misma es mucho más que seguir una dieta rigurosa o hacer ejercicio diariamente sin excepción. Es más que conseguir un cuerpo ideal o alcanzar cualquier objetivo rápido. Para mí, cuidarme es un proceso.
Creí durante un largo tiempo que el bienestar consistía en cumplir cada paso como si fuera una fórmula mágica. Sin embargo, pronto me di cuenta de que la perfección no es el objetivo. El bienestar real se construye tanto con días buenos como con días malos.

REFLEXIONES

- Lo que más he aprendido en el camino hacia el bienestar es que no existe un único modo de lograrlo. En ocasiones creo que no estoy haciendo lo suficiente, pero en esos momentos es cuando recuerdo que cada persona tiene un proceso único. Lo esencial es oírme, aprender a reconocer lo que necesito y no dejarme llevar por lo que «debería hacer».
- He aprendido también a no juzgarme por lo que no hago y a ser más compasiva conmigo misma. Lo que importa es que lo estoy intentando. Y eso, para mí, ya es un gran logro. Cuando me caigo, trato de volver a ponerme en pie sin prisas y recordar que todo está bien. No necesito satisfacer todas las expectativas ni ir por un camino recto. El bienestar, en realidad, está más en el camino que la meta final.
- Por lo tanto, aquí estoy, sin prisas, cuidándome y aprendiendo a poner límites y a escucharme. Este viaje no siempre es fácil, pero es posible hacerlo.